Derechos de autor: por un equilibrio ético

En el ámbito tecnológico  se manejan dos anglicismos antonímicos: "copyleft", que significa libre acceso y disponibilidad  y surge por primera vez entre los programadores informáticos, y    "copyright", que  es más antigua  (1710, Inglaterra) y más abarcativa, pues significa  todo lo que tiene que ver con los "derechos de autor", tanto morales como patrimoniales.  Con frecuencia, el "copyright" ha sido usado para anteponer el interés comercial de personas o empresas,  al derecho al desarrollo de  los seres humanos, por eso es necesario llegar a un razonable equilibrio ético entre estos dos conceptos.

Como nunca antes en la historia humana, las nuevas tecnologías están produciendo una revolución en el acceso a la información, haciendo tambalear el "copyright".  Su buen uso depende principalmente, de la ética y la moral de quienes las usan.  Cuando estos valores están presentes, las posibilidades de desarrollo que proporcionan es admirable, de inusitadas posibilidades.  Cuando están ausentes y sólo prima el ánimo de manipulación y lucro, su uso puede ser, a la inversa, muy dañino para la sociedad.

No es fácil distinguir las fuentes fidedignas de la información que se encuentra en internet, por lo que el internauta necesita entrenar sus capacidades de búsqueda  y  de selección.  Si no tiene una mínima precaución, puede caer en trampas que tarde o temprano se terminan evidenciando. El consejo es entrar en sitios institucionales, sin publicidad sobrecargada, y de personas particulares que ofrezcan contenidos interesantes redactados por ellas mismas.  Todo lo que tenga que ver con publicidad intrusiva, anonimato, muchas ventanas emergentes,  petición repetitiva de datos personales, etc., es desaconsejable.

Este prolegómeno es para invocar a hacer un uso ético y responsable de los contenidos que muchas personas difunden en internet, sin ánimo de lucro y sólo con el fin de servir a la sociedad.  Unas más que otras, pueden tener inclinación al exhibicionismo (cosa humana, muy humana), pero sobre eso, pesará siempre el aporte valioso de su tiempo y su esfuerzo.  Por eso, invoco  a desarrollar una ética de respeto a la autoría intelectual y artística de textos y obras que tantas personas ponen a su alcance en internet.

El ser humano es como un mono que se pasa la vida copiando lo que sus sentidos perciben.  No es malo que tome lo que le hace hace bien y se lo apropie para crecer como ser racional y sensible, antes bien, es inevitable, necesario, sustancial a la forja de una cultura individual y colectiva.  La imitación es fuente y motivación para crear, cosa de lo que  todo ser humano es capaz.  Lo incorrecto es copiar sin aportar nada sustancial, dando a entender explícita o tácitamente  que lo copiado pertenece al copiador.  Peor si lo manipula  a conveniencia y recibe reconocimiento moral y/o monetario por eso.  

Cada vez más, con el confort que facilitan la ciencia y la tecnología, creemos, ilusos, que nos merecemos todo con sólo oprimir una tecla,  mover un mouse, o la yema del índice.  Dueñas de esa fascinante varita, crecen las mayorías incapaces de ver el daño que se hacen a sí mismas con esa forma de confinarse en el utilitarismo y el automatismo.

- Sobre la creciente  desvalorización que hay en nuestros  tiempos  hacia el ser que se esfuerza en sentir, pensar y escribir por su cuenta (más aún si es al margen de cualquier institucionalidad), sugiero:

Poetas ad honorem - Rodolfo Hinostroza

- Sobre una forma enaltecedora de reconocer las fuentes de  inspiración de una obra  propia, sugiero:

Leonard Cohen - discurso por el premio Príncipe de Asturias

- Algo de  teoría resumida:

Consideraciones clave acerca de los DESC e internet  [libro]


//Marcela Cornejo

Oct. 2016